miércoles, 7 de enero de 2026

Diario de viaje en Egipto

 Breve diario de viaje en Egipto:

Por fin, después de varios años sin hacer un viaje al extranjero, por fin! surgió la oportunidad y nos pudimos escapar una semana en un viaje organizado a Egipto. Yo no he sido nunca fan de los viajes organizados pero últimamente me están apeteciendo más que viajar por mi cuenta: te ahorras el tiempo de buscar la información, te llevan a todos sitios, no tienes que pensar ni planificar... Además, hay destinos que me parecen más fáciles en grupo que por mi cuenta y este así me lo pareció. El viaje consistió en un crucero por el Nilo, visitando un montón de lugares alucinantes, y 3 días en El Cairo.

Fuimos en navidades porque sabemos que las temperaturas en Egipto en verano llegan a los 45º C ¡¡ o más!!

Día 1. 27 de diciembre.

Vuelo y barco

Nuestro vuelo salió super temprano, a las 6 am. Teníamos que estar en el aeropuerto 3 horas antes así que nos tocó hacer noche en Barajas. Pensé que lo llevaría peor. Luego dormimos en el avión con lo que llegamos bastante bien a Luxor.

Nos recogieron en el aeropuerto y nos llevaron a nuestro barco, MS Queen Isis. Para acceder a nuestro barco tuvimos que cruzar 3 barcos más porque los atracan todos juntos con lo que debes atravesar la recepción de cada barco para llegar al tuyo si el tuyo no es el primero en el muelle.

Nos llevamos un disgusto cuando llegamos a la habitación: era pequeña y estaba en el primer piso, a ras del agua. :-( Pero el colmo fue cuando descorrimos la cortina ¡y no había ninguna vista! Explicación: al estar atracados al lado de otro barco eso es lo que ves cuando abres la cortina, ¡otro barco! No nos gustó nada eso y fui a pedirle al guía si nos podía cambiar de camarote pero no pudo ser, nos explicó que no teníamos vistas porque estábamos atracados pero que en cuanto estuviéramos en movimiento sí tendríamos vistas. Tenía razón, evidentemente.

Al día siguiente, en cuanto nos movimos, estas eran nuestras vistas, no muy atractivas pero mejor que ver el costado de otro barco. A ras de agua. ¡Si llega a haber algún cocodrilo nos habría saludado por la ventana! :-)

 

                                          



Esa tarde fue tranquila en el barco. Salimos un momento a intentar dar una vuelta pero como no estábamos en ningún pueblo no había nada que hacer fuera del barco con lo que regresamos a descansar en cubierta.

Eso sí, pillamos un anochecer bonito en el Nilo.


    



Día 2. 28 de diciembre.

Hoy ya estábamos en el barco todo el grupo con el que pasaríamos esta semana, 35 españoles. Y nuestro guía egipcio, Aladino, un tipo que sabía mucho de la historia de su país y con el que aprendimos mucho.


Empezamos el día visitando los Colosos de Memnon, unas estatuas enormes de 3.500 años que representan al faraón Amenhotep III.





En ese lugar recogimos a una familia del grupo que venía de montar en globo. Debían de estar reventados porque habían llegado la noche anterior y hoy habían madrugado para volar al amanecer.




Luego nos fuimos al Valle de los Reyes: tumbas de faraones escarbadas en las montañas en un valle de piedra. Las escarbaron ahí para evitar saqueos porque sus tumbas pasaban bastante desapercibidas a diferencia de las que están en pirámides, que se ven en la distancia. El lugar es impresionante, hay un montón de tumbas con las paredes llenas de jeroglíficos. Alucinante. Eso sí, no me quiero ni imaginar el calorazo horrible que debe de hacer ahí en verano y no tener ni una sombra bajo la que cobijarse. En diciembre se estaba bien, sólo hacía falta manga corta, gorra y calzado cómodo.


  


 




 


Después fuimos al Templo de la Reina Hatshepsut, que fue la primera mujer faraona. Está escarbado en roca y es impresionante.


 


 



Más tarde visitamos el Templo de Karnak con 134 columnas de 23 m de altura, impresionante. Al lado está el Templo de Luxor, más pequeño que el de Karnak y comunicado con este por un avenida de esfinges con cabeza de carnero.




 


  


 


 


Según nos contó nuestro guía, esta avenida estaba enterrada, con edificios construidos encima. Asomaban las cabezas de estas esfinges, la gente se sentaba encima de ellas como si fuera lo más normal del mundo, hasta que en 1949 se pusieron a excavar, derribaron edificios, y por fin recuperaron esta avenida que llevaba enterrada siglos. ¡Todo lo que habrá enterrado aún en Egipto y que no se conoce!     


                    



Acabamos el día cenando en el barco y tomando un café y pastas en cubierta con algunos de nuestros compañeros de viaje.


Hicimos noche en Edfu, que es donde estábamos atracados.

 

Día 3. 29 de diciembre.

Visitamos el Templo de Edfu, erigido en honor del dios Horus con cabeza de halcón. Estaba enterrado hasta la mitad hasta que lo descubrieron y lo desenterraron.


 





Después de esta visita regresamos al barco. Navegación de varias horas para llegar hasta Kom Ombo. Terraceo en el barco de tertulia con los compañeros de viaje. Estábamos casi todo el mundo arriba. Mientras navegábamos se nos acercaron al barco varias personas en barcas a vender cosas que lanzaban a bordo desde la barca. Se enganchaban a nuestro barco con una cuerda, lanzaban lo que querían vender a una altura de 4 pisos y, si comprabas algo, les lanzabas el dinero dentro de una de las bolsas que hubiesen lanzado. Increíble.



En la foto se percibe la altura a la que tienen que lanzar sus productos estos vendedores. La fuerza, la pericia y la práctica que deben tener. Llevan mucha práctica encima y seguro que más de alguna bolsa se les habrá caído al agua.


Este es nuestro barco desde la cubierta.



Había muchos barcos más navegando por el Nilo igual que nosotros. Todos se parecían mucho al nuestro, con pocas diferencias, supongo que algunos algo mejor y otros algo peor. El nuestro era básico, sencillo, probablemente sería un 3 estrellas. Se parece al de la foto.


Las vistas eran muy bonitas.

                                       

                                     

                                     


Este fue un día tranquilo, nos dio tiempo hasta de dormir una siesta en la habitación.


Atracamos y visitamos el templo de Kom Ombo de noche, iluminado, precioso, pero había demasiada gente, muchísimos españoles. Este templo está dedicado a dos dioses, el dios Sobek, con cabeza de cocodrilo, y el dios Haroeris, con cabeza de halcón. Al lado del templo había un museo con cocodrilos momificados.


                             


                            


Vuelta al barco. Cena egipcia. Había kunafa pero no era como la de Qatar, un chasco.

Bastante gente venía vestida con chilaba para la fiesta egipcia posterior en el barco. P. se compró una chilaba con pañuelo, yo no. Subimos un rato a la fiesta, 5 minutos nada más, esperando que hubiera unos músicos pero como sólo era DJ y música yo opté por volver al camarote para dormir porque al día siguiente había que madrugar muchísimo. Creo que me acosté a las 10.


Día 4. 30

Me levanté a la 1:20 am porque había que estar lista a la 1:30. A las 2 salió el bus hacia Abu Simbel. P. no quiso ir y se quedó en el camarote. El recorrido fueron 3 horas ida y 3 horas vuelta porque queda a aproximadamente 280 km de donde estábamos. Íbamos 80 autobuses de turistas en un convoy con protección policial y/o del ejército, no me quedó claro. Creo que es por potencial peligro terrorista y por la cercanía a Sudán. 


El viaje fue de noche y todos intentamos dormir. Yo conseguí dormitar tanto a la ida como a la vuelta y se me hizo más llevadero de lo que temía. 


Llegamos amaneciendo y fue muy bonito verlo con la luz del amanecer. Además, éramos el tercer autobús y eso nos dio la ventaja de que pudimos ver los templos rápidamente antes de que llegara todo el mogollón de gente y eso que aún los vimos llenísimos, tanto que parecía el metro en hora punta de lo lleno que estaba, sobre todo de españoles. 

                                              

                   

                                        








 






El templo de Abu Simbel, junto con el de Nefertari, fue mandado erigir por el Faraón Ramsés II, uno en su propio honor y el otro en en el de su esposa preferida. Tuvieron que ser trasladados de su emplazamiento original tras la construcción de la gran presa de Aswan.

Aún era temprano cuando iniciamos el viaje de vuelta, de nuevo, 3 horas pero esta vez, como ya era de día, podíamos ver que íbamos todo el rato por el desierto. Aún así, pude echarme cabezadas. 


Nos fuimos directamente al templo de Philae, que está en una isla a la que hubo que acceder en una barca que salía de un embarcadero lleno de lanchas. Fue muy divertido e inesperado porque yo no conocía de la existencia de este lugar. Me gustó mucho el hecho de tener que ir en el barquito. Aquí ya se nos unió P. y los otros dos que no habían venido a Abu Simbel.




  







El templo por lo visto estaba cubierto por las aguas y sobresalían los capiteles del agua, la gente iba en barca y veía como sobresalían. Lo quitaron del agua y lo colocaron pieza a pieza en esa isla. Este templo está construido en honor de la diosa Isis y se le considera la joya del Nilo.


Tras Philae volvimos al barco a comer y ya, sin pausa, un paseo en faluca y luego la visita al poblado nubio al que llegamos en una barca como la que usamos para ir a Philae. Este recorrido hasta el poblado fue chulísimo por el Nilo con unas vistas preciosas. 









Aquí llegamos ya al poblado nubio.



En el poblado visitamos una casa de una familia, donde tomamos un pan riquísimo, me hice un tatuaje de henna y nos mostraron un bebé cocodrilo. Luego dimos un paseo en moto-carro que fue muy divertido pero también muy loco y algo peligroso. Nos llevaron a un mirador alucinante a ver la puesta de sol con una duna inmensa y la vista
del Nilo y Asuan. Precioso. 


Vista de Asuán desde la duna junto al poblado nubio.




Vuelta al motocarro, vuelta al barco y vuelta a Asuán donde dimos una vuelta por el zoco sin guía con algunos de los compañeros del viaje. Hicimos algunas compras. Lo más difícil de caminar por Asuán fue cruzar la calle porque no hay pasos de cebra ni semáforos, te tienes que aventurar a cruzar entre los coches en plan Tonto el último. Da miedito pero ves que todos los peatones cruzan como si nada, los coches aflojan la marcha y dejan cruzar pero para nosotros cruzar la calle era toda una aventura.

Luego cena en el barco, recoger el equipaje porque esa era nuestra última noche en el barco ya que al día siguiente nos íbamos al Cairo y a la cama. 


Este día fue muy intenso, lleno de visitas y actividades muy emocionantes y divertidas. Me encantó.


Día 5. 31 de diciembre

Viaje en avión de Aswan al Cairo. Hubo bastante retraso en el vuelo y falta de información, el caos egipcio llega al aeropuerto. De hecho, no supimos a qué hora era nuestro vuelo hasta el día anterior, ¡una locura!


Llegamos al Cairo y nos recogieron dos guías jóvenes porque Aladino ya se había ido al Cairo antes en tren. 

Los guías nos llevaron a nuestros respectivos hoteles, el nuestro fue el Swiss Inn Nile. Estaba bien, sencillo, habitación amplia y con luz pero con polvo. Nuestra habitación estaba en el 8° piso y había buenas vistas. 

Subimos al último piso a la terraza con piscina del hotel a ver las vistas y allí estaba una de nuestras compañeras de viaje con la que nos quedamos de charla. Luego se nos juntaron tres más de tertulia. No pudimos disfrutar de la piscina porque hacía fresco, no frío pero sí fresco, no apetecía nada darse un chapuzón. La primera en llegar a la terraza estaba flipando porque en la azotea de un edificio al lado del hotel había visto ¡un caballo! Había también gallinas y cabras, nosotros también las vimos, pero no alcanzamos a ver el caballo.


Después de la tarde tranquila, ducha, arreglarse, y a las 9 nos recogió el bus para ir a un restaurante a cenar la cena de fin de año. El restaurante estaba en la terraza del último piso de un edificio de 3 alturas con vistas a las pirámides. Fue muy chulo. 





La comida era buffet. Había varias mesas grandes alargadas para otros grupos de turistas españoles. 

Había también fuegos artificiales desde diferentes puntos de la ciudad. Hubo también un bailarín que hizo un espectáculo típico con muchas faldas.

Llegamos al hotel en torno a la 1.



Día 6. 1

Desayuno en el hotel. Visita a las Pirámides de Guiza. Alucinante y emocionante. Visitar las pirámides era el motivo principal de visitar Egipto, un sueño por fin conseguido.







 







Comida buffet en un restaurante al lado de las pirámides, se podían ver desde la cristalera. 


Visita al Gran Museo de Egipto. Lloré de la emoción al ver la estatua de Ramsés II en la recepción. Es impresionante, bonita y enorme. Aladino nos explicó que la tenían en una rotonda cualquiera en El Cairo y que, cuando la trajeron al Museo la trajeron en un camión abierto, de pie, que recorrió toda ciudad desde donde estaba hasta el Museo. Tardó 10 horas en llegar y tuvieron que cortar el tráfico de su recorrido. 

Nos encantó el tesoro de Tutankhamon y una sala de jeroglifos que cobraban vida. Chulísimo. 


Como acabamos agotados tomamos un café en el Museo para que nos repusiera un poco porque luego nos tocaba la noche cairota visitando, desde el bus, La ciudad de los muertos: cementerio en el que vive gente. 

Luego fuimos al Gran Bazar de Khan el Khalili en la que hay una calle llena de mezquitas preciosísimas a donde va a pasear la gente. Las mezquitas son preciosas y a esa hora había un ambientazo de gente. Cenamos en esta calle en un restaurante precioso y antiguo. 

Nos recogió el bus y se metió por en medio del bazar para atajar, colándose por dos callejuelas estrechísimas. Una locura. 

Nos llamó muchísimo la atención lo fatal que se conduce en El Cairo, es completamente de locos.  

Llegamos al hotel tan cansados que no podíamos con nuestra alma. 


Día 7. 2

Visitamos la Mezquita de Mohamed Ali Pasha, conocida como la Mezquita de Alabastro. 

Luego dimos una vuelta por el Barrio Copto en donde entramos en la Iglesia de San Sergio y en la Sinagoga. Hay 15 millones de cristianos en Egipto. 

También visitamos la Ciudadela de Salah El Din (Saladino, Quien fuera Sultán de Egipto). 

Volvimos al Gran Bazar de Khan el Khalili, donde fuimos a la tienda de Jordi, un egipcio casado con una española en donde tiene precios fijos. El tipo sabe que a los españoles no nos gusta regatear y vende mucho, los demás vendedores del mercado lo deben de odiar! ;-)


Día 8. 3

Visita de compras, de nuevo, al Gran Bazar en taxi con varios compañeros del viaje.

Por la tarde, vuelo a Madrid con retraso de dos horas. Llegamos a casa a la 1:30 am  reventados.